Ciudad de México, 25 de agosto de 2026.— Un grupo de exfutbolistas y campeones del mundo elevó la presión sobre la FIFA al exigir cambios en la conducción del organismo y cuestionar el liderazgo de su presidente, Gianni Infantino.
La iniciativa es encabezada por el exdefensa francés Mikaël Silvestre, quien, junto con otras figuras del futbol internacional, reclamó una transformación en la manera en que la FIFA toma decisiones y administra el futuro del deporte.
Entre los exjugadores que han respaldado las críticas se encuentran los campeones mundiales franceses Emmanuel Petit, Bixente Lizarazu y Robert Pirès, además de la leyenda marfileña Didier Drogba.
Uno de los principales puntos de preocupación está relacionado con un proyecto para permitir la participación de inversionistas privados en parte de los derechos comerciales de las Copas del Mundo. Los exfutbolistas consideran que decisiones de esta magnitud deben contar con la participación de jugadores, aficionados y otros sectores involucrados en el futbol.
A través de una carta difundida públicamente, las leyendas del futbol reclamaron mayor transparencia, participación de los futbolistas y aficionados, así como cambios estructurales en la gobernanza de la FIFA. Algunos de los firmantes incluso han planteado la salida de Infantino.
Las críticas se producen en un momento de creciente debate sobre el rumbo que ha tomado la FIFA bajo la presidencia de Infantino, particularmente por decisiones comerciales y por la expansión de las competencias internacionales.
Sin embargo, la oposición al dirigente no es unánime. El presidente de la Federación Camerunesa de Futbol, Samuel Eto’o, ha expresado su respaldo a Infantino y defendido algunas de las iniciativas impulsadas durante su gestión.
El conflicto abre un nuevo frente dentro del futbol internacional y pone sobre la mesa la necesidad de discutir quiénes deben participar en las decisiones que determinan el futuro de las principales competencias y del propio deporte.
Mientras aumentan las voces que piden reformas, la FIFA enfrenta el reto de responder a las críticas y demostrar que sus decisiones se toman con transparencia y tomando en cuenta a futbolistas y aficionados.

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