Washington, D.C., 25 de agosto de 2026.— Estados Unidos retiró oficialmente a Siria de su lista de Estados patrocinadores del terrorismo, poniendo fin a una designación que se mantenía desde 1979 y que había impuesto importantes restricciones económicas, financieras y comerciales al país de Medio Oriente.
La decisión fue formalizada el 24 de agosto, después de que el gobierno estadounidense notificara previamente al Congreso su intención de retirar la designación y concluyera un periodo de revisión de 45 días. El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que la medida reconoce los esfuerzos del gobierno del presidente interino sirio, Ahmed al-Sharaa, para alejar al país del terrorismo internacional.
Siria permanecía en la lista desde diciembre de 1979. Esta clasificación implica sanciones como restricciones a la ayuda exterior estadounidense, prohibiciones relacionadas con exportaciones y ventas de defensa, controles sobre determinados bienes y restricciones financieras.
La salida de la lista representa un cambio significativo en la política de Washington hacia Damasco y podría facilitar la inversión extranjera, las operaciones financieras y los esfuerzos internacionales para la reconstrucción de Siria, tras años de guerra y aislamiento económico.
La decisión también se produce en el contexto de la transformación política de Siria tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024 y el establecimiento de un nuevo gobierno encabezado por Al-Sharaa.
Sin embargo, la eliminación de Siria de esta lista no significa el levantamiento de todas las sanciones estadounidenses contra el país. Washington mantiene otras medidas y restricciones específicas, por lo que el proceso de normalización de las relaciones económicas y diplomáticas será gradual.
Con la salida de Siria, Cuba, Irán y Corea del Norte permanecen como los países incluidos en la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo.
El gobierno sirio ha considerado la medida como un paso hacia su reintegración al sistema financiero internacional y una oportunidad para atraer capital y apoyar la recuperación económica de un país que continúa enfrentando importantes desafíos políticos, sociales y de seguridad.

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