Prueba PISA: Fracaso hoy, fracaso a futuro.
Joel Hernández Santiago
Es una tragedia para los muchachos que acuden a las escuelas públicas del país y no adquieren en ellas conocimientos indispensables para su mejor futuro, para su vida profesional y mucho menos para ubicarse en los niveles de preparación elementales, que les abrirían puertas y caminos para una mejor calidad de vida.
El problema es para México también, porque pronto, en el futuro, no tendrá hombres y mujeres capacitados para construir a un mejor país, porque no tendrán herramientas para la comprensión de lo que ocurre en su entorno y no tendrán capacidad de análisis, crítica y decisión.
Un país en el que la ignorancia del conocimiento universal no permitirá dirimir qué sí o no le conviene al país en política y gobierno, en economía y sociedad, en cultura y solaz.
El futuro para todos estos muchachos de quince años hoy se perfila dramático, porque todos los avances científicos y humanistas los rebasaran, los someterán y serán arrasados por su ignorancia.
Por su parte, con este panorama educativo, el gobierno mexicano de hoy está construyendo su propia contradicción y su propia culpa.
Los muchachos México no están siendo capacitados para resolver un problema matemático; no son capacitados para comprender lo que leen e identificar el contenido de su lectura, mientras que en ciencias su conocimiento es de los más bajos del mundo.
Esto, de acuerdo con el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el cual evalúa de 2023 a 2025 en políticas educativas y aprendizaje de los jóvenes estudiantes de quince años.
Según este informe, los estudiantes mexicanos de 15 años obtuvieron en 2025 sus peores resultados en matemáticas y lectura en 22 años.
Los estudiantes mexicanos registraron una media de 388 puntos en matemáticas y se colocó como el puntaje más bajo obtenido en la historia de la prueba. (El promedio básico de la OCDE es de 463 puntos: México tiene setenta y cinco puntos menos).
Así que los jóvenes mexicanos no son capaces de representar matemáticamente situaciones sencillas de la vida real, como comparar la distancia total de dos rutas o convertir precios de una moneda a otra; construir modelos para situaciones complejas y seleccionar, comparar y evaluar distintas estrategias para resolver un problema.
En capacidad lectora, a 2025 los estudiantes mexicanos registraron 408 puntos. También es la segunda peor evaluación obtenida en la prueba. (OCDE tiene un promedio general en esta área en 461 puntos, es decir, 53 puntos menos en México).
Así que los jóvenes mexicanos de quince años no demuestran las habilidades necesarias para comprender la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información y reflexionar de manera sencilla sobre el propósito y la forma de lo que leyeron, utilizar, evaluar, reflexionar e involucrarse con los textos a fin de alcanzar objetivos, desarrollar conocimientos y participar en la sociedad.
Si bien el puntaje de ciencias mejoró en comparación con 2022, (apenas cuatro punto más), la mitad de los estudiantes no alcanzó el nivel dos. Esto significa que no demostraron que pueden utilizar conocimientos científicos básicos para reconocer la explicación correcta de un fenómeno cotidiano, interpretar datos sencillos o determinar si una conclusión está respaldada por la información presentada.
Es evidente que estas cifras resumen la tragedia educativa que hoy se vive en México. Una tragedia que tiene razones de origen: Una mala política educativa implementada con base en criterios ideológicos y no de conocimiento universal sustentado y consolidado.
Un sistema educativo transformado en un monstruo de ignorancia y en el que, para dirigirlo, el gobierno impone como secretarios de Educación Pública a políticos ineptos e incapaces, los que se asumen como educadores de México a sabiendas de que son ignorantes de la materia. Políticos en los que predominan sus intereses políticos, partidarios y particulares.
Un sistema educativo que en aras de conseguir votos masivos ha dejado la educación en manos de sindicatos de la educación (SNTE y CNTE) que manipulan al magisterio, que lo entregan como grupo masivo de confronta o apoyo y cuyos dirigentes obligan a los maestros a ausentarse de las aulas en aras de mejoras laborales que sólo benefician a sus dirigentes en lo efectivo.
Una multitud de alumnos expuestos a estos caprichos de este aparente sistema educativo mexicano y a los intereses sindicales, lo que resulta en su falta de asistencia a las aulas, falta de aprendizaje mínimo y en una alta deserción estudiantil.
Unos maestros cautivos de intereses políticos externos, de los sistemas educativos variables en los años recientes y los que tienen que acatar, aunque estos modelos educativos contravengan su propio conocimiento, experiencia y solidez, vocación y capacidad pedagógica.
Un sistema educativo que permitió la formulación de libro de texto cargados de resentimiento social, de odio contemporáneo e inducción histórica hacia una historia de bronce inútil y perversa.
Un gobierno mexicano que tendrá que someterse a los designios de la historia, esa tía que hoy manipulan a su favor ideológico y grupal, pero que es esa tía que todo lo ve y nada perdona.

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