El Grito de Independencia… de Claudia, de López Obrador y su mafia del poder

DETRÁS DE LA NOTICIA

Alfredo MARTÍNEZ DE AGUILAR

 

* El dato que enciende las alertas es la orden de aprehensión contra Jorge Amílcar Olán Aparicio, empresario tabasqueño señalado por su cercanía con “Andy” y “Boby” López Beltrán, hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, por delincuencia organizada. 

* A ello se suman las acusaciones en Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y la presión que rodea a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila y la pérdida de la candidatura a gobernador de Tabasco de Rafael Marín Mollinedo.

 

La frase ¡Ahí vienen los rusos! que alguna vez provocó carcajadas en el cine hoy adquiere una connotación política inquietante en México: la justicia de Estados Unidos y sus investigaciones sobre presuntos vínculos entre políticos, empresarios y organizaciones del narcotráfico comienzan a golpear los círculos de poder de la llamada Cuarta Transformación. ¡Ahí vienen los gringos!

 

El dato que enciende las alertas es la orden de aprehensión contra Jorge Amílcar Olán Aparicio, empresario tabasqueño señalado públicamente por su cercanía con Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, por el delito de delincuencia organizada, y la pérdida de la candidatura a gobernador de Tabasco de Rafael Marín Mollinedo.

 

A ello se suman las acusaciones formuladas en Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y la presión que ha rodeado a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, lo que puede traer consigo un efecto dominó. 

 

En abril, fiscales estadounidenses acusaron formalmente al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros funcionarios de presuntos vínculos con organizaciones del narcotráfico. Washington incluso solicitó su extradición. El Gobierno mexicano ha sostenido, por su parte, que las autoridades estadounidenses no han presentado pruebas suficientes para acreditar su culpabilidad.

 

En Baja California, Marina del Pilar Ávila confirmó haber tenido contactos con intermediarios del Gobierno estadounidense en gestiones relacionadas con su visa. Posteriormente explicó que esos acercamientos estaban vinculados con asuntos de seguridad y denunció la difusión de conversaciones privadas.

 

Pero el golpe más reciente apunta directamente hacia el círculo empresarial relacionado con los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador. La Fiscalía General de la República obtuvo, de acuerdo con reportes de fuentes judiciales, una orden de aprehensión contra Jorge Amílcar Olán Aparicio, por el delito de delincuencia organizada. El expediente quedó radicado en el Centro de Justicia Penal Federal del Altiplano.

 

Olán es identificado públicamente como amigo de adolescencia de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán. Investigaciones periodísticas han documentado el crecimiento de sus negocios desde 2019, con incursiones en medicamentos, construcción y suministro de balasto para proyectos ferroviarios, entre ellos el Tren Maya y el Tren Interoceánico.

 

Tres expedientes distintos, con circunstancias jurídicas diferentes, pero unidos por una misma pregunta: hasta dónde alcanzan las redes de poder, dinero y presuntos vínculos criminales que se han tejido alrededor de gobiernos emanados de Morena.

 

Y aquí comienza lo verdaderamente delicado. Porque una cosa son las acusaciones, otra las investigaciones y una muy distinta las responsabilidades que finalmente puedan ser acreditadas ante un juez. Pero cuando una Fiscalía obtiene una orden de captura contra un empresario ubicado en el entorno de uno de los hijos del expresidente, el asunto deja de ser una simple especulación política y se convierte en un hecho judicial que obliga a mirar hacia arriba.

 

¿Hasta dónde llegará el expediente? ¿Quiénes más podrían quedar involucrados? ¿Y qué ocurrirá si las investigaciones encuentran conexiones entre negocios, contratos públicos, operadores políticos y dinero de procedencia ilícita? Son preguntas que hoy no tienen respuesta judicial.

Pero ya forman parte de la conversación política nacional.

 

Y por eso el Grito de Independencia de este año puede tener una lectura distinta: no solo el de México frente a las potencias extranjeras, sino el de Claudia Sheinbaum frente al legado político de López Obrador, y el de las instituciones frente a quienes durante años se sintieron protegidos por el poder.

 

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila

 

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