Quejas y denuncias ante organismos defensores de derechos humanos y libertad de expresión, y demandas de amparo, pueden evitar la impunidad en la ejecución de Alejandro Leyva Aguilar

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Alfredo MARTÍNEZ DE AGUILAR

* Ante el féretro de nuestro hermano Francisco Alejandro Leyva Aguilar, durante el Homenaje de Cuerpo Presente en la Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO), reiteré que «solo el imperio soberano de la Ley puede salvar a México».

* Demandemos a la Fiscalía General de la República (FGR), que atrajo la investigación de la ejecución de Leyva Aguilar, solicitar las sábanas telefónicas para establecer quién ordenó la ejecución y a quién informaron de esta los sicarios. 

 

Frente a la ejecución del periodista oaxaqueño Francisco Alejandro Leyva Aguilar, la exigencia de justicia no debe limitarse al ámbito de la investigación penal. Ante el féretro de nuestro hermano en el Homenaje de Cuerpo Presente en la Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO), reiteré que «solo el imperio soberano de la Ley puede salvar a México».

 

La experiencia nacional e internacional demuestra que la presentación simultánea de quejas y denuncias ante organismos defensores de los derechos humanos y de la libertad de expresión, así como la promoción de juicios de amparo cuando existan omisiones o deficiencias de las autoridades, constituyen herramientas jurídicas fundamentales para combatir la impunidad.

 

Las quejas ante las comisiones de derechos humanos permiten documentar posibles violaciones al derecho a la vida, a la libertad de expresión, al acceso a la justicia, a la verdad y a la protección de periodistas. De igual forma, la intervención de organismos nacionales e internacionales especializados en libertad de prensa contribuye a mantener el caso bajo escrutinio público y a exigir investigaciones independientes, diligentes y con perspectiva de protección a periodistas.

 

Por su parte, el juicio de amparo puede convertirse en un instrumento eficaz para combatir actos u omisiones de las autoridades ministeriales cuando estas incumplen su obligación constitucional de investigar con debida diligencia, agotar todas las líneas de investigación, proteger a víctimas indirectas o garantizar el derecho de acceso a la justicia.

 

La combinación de estos mecanismos fortalece el control institucional sobre las autoridades responsables de investigar el crimen, dificulta el encubrimiento de responsabilidades y genera un expediente paralelo de supervisión que puede ser determinante para impedir que el asesinato quede en la impunidad. 

 

Por ello, convoqué a presentar decenas de quejas y denuncias ante organismos defensores de derechos humanos y libertad de expresión, nacionales e internacionales, así como demandas de amparo para evitar la impunidad en la ejecución de Francisco Alejandro Leyva Aguilar.

 

Al mismo tiempo, hice un vehemente llamado a unirnos con humildad por supervivencia y demandar a la Fiscalía General de la República (FGR), que atrajo la investigación de la ejecución de Alejandro Leyva Aguilar, solicitar las sábanas telefónicas para establecer quién ordenó la ejecución y a quién informaron de esta los sicarios. 

 

La ejecución de un periodista no constituye únicamente un atentado contra una persona; representa una agresión directa contra la sociedad, que ve restringido su derecho a estar informada, y contra la democracia misma, cuyo funcionamiento depende de una prensa libre y segura. Cuando se asesina a un comunicador buscando silenciar su voz, el mensaje de intimidación se extiende a todo el gremio periodístico.

 

Por ello, además del esclarecimiento penal de los hechos, resulta indispensable activar todos los mecanismos nacionales e internacionales de protección de los derechos humanos y de la libertad de expresión. Solo mediante una vigilancia jurídica permanente, una investigación exhaustiva y una amplia presión institucional será posible reducir los márgenes de impunidad y garantizar que el homicidio de Alejandro Leyva no se convierta en otro expediente olvidado.

 

La verdadera justicia no consiste únicamente en identificar y sancionar a los autores materiales, sino también en esclarecer plenamente el móvil, descubrir a quienes ordenaron, financiaron o facilitaron el crimen y asegurar que ninguna autoridad, por acción u omisión, contribuya a perpetuar la impunidad. Solo así podrá enviarse un mensaje inequívoco de que en México el asesinato de periodistas no será tolerado ni quedará sin castigo.

 

alfredo_daguilar@hotmail.com 

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila

 

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