LA UNIVERSIDAD QUE OAXACA NECESITA

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA*

 

Este sábado acudí, en representación del Poder Judicial de Oaxaca, a la presentación del libro “Pedagogía jurídica y constructivismo” de la Dra. Elizabeth Mendoza Morales, brillante investigadora de la Universidad Autónoma de Querétaro. 

Los anfitriones fueron la escuela de derecho de la Universidad Anáhuac de Oaxaca y su grupo de liderazgo ADVOCATUS, del cual tuve la oportunidad de ser padrino de su primera generación. 

Fue un encuentro muy sustancioso donde la autora, comentaristas e invitados tuvimos la oportunidad de participar en la discusión en torno a la forma en que se debe enseñar el derecho en la actualidad y sobre el desafío que le impone la inteligencia artificial. 

De forma enunciativa, pero no limitativa expondré aquí algunas conclusiones:

  1. La formación exitosa de los abogados depende (y parece ser la tesis central del libro) depende de tres variables: profesores, alumnos y entorno institucional. Si falla uno, la formación será deficiente. Y casi siempre falla, el menos, uno. 
  2. Los alumnos deben ser conscientes de que deben asumir su compromiso en el proceso. Y los profesores deben elevar su grado de exigencia dentro del aula. La realidad va a golpear con toda su fuerza a los jóvenes si no los preparamos para un entorno que no saben que existe. Los maestros aseguran el fracaso profesional de sus alumnos. 
  3. No se trata de no usar la inteligencia artificial o dejar de usarla. Solo hay que imponerle límites éticos que – como elocuentemente expuso el Dr. Eric Garcia López- escribió Aristóteles hace mas de dos mil años en “Ética a Nicómaco”. 

En mi oportunidad pedí a la rectora y al Director de la escuela de Derecho invitar a la cátedra a profesoras y profesores conectados con el entorno. Dije que en Oaxaca todas las estadísticas quiebran y que Oaxaca necesita universidades con compromiso social. Solo los futuros profesionistas podrán sacar a Oaxaca de su rezago histórico, y antes que formación técnica de excelencia necesitamos compromiso con las causas y los desafíos de Oaxaca y de su gente. 

Hay universidades que claramente se preocupan por sí mismas y por la ciencia, que forman técnicos capaces de ganar cualquier juicio y de representar exitosamente a los clientes importantes, a los gobiernos o a las grandes empresas. No juzgo. 

Pero en Oaxaca, que es un estado aparte en todo el país, esto es un crimen por omisión. Toda universidad que quiera formar oaxaqueños de bien debe fomentar el pensamiento crítico y el compromiso con la causa de un estado que no encuentra la salida al círculo vicioso de pobreza y la falta de oportunidades que generan males mayores y que nos golpean a todos por igual. 

La excelencia académica no tiene por qué estar peleada con el “patriotismo chico” y nuestra patria chica es Oaxaca. 

*Magistrado Presidente de la Sala Constitucional del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca.

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