LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA*
Algo pasó este último año. De tener unos 30 alumnos en la especialidad que se brinda en nuestra Escuela Judicial de Oaxaca en Sistema Penal Acusatorio, para el presente ciclo se inscribieron cuatro. Y asisten a clases regularmente dos o tres de ellos.
Creo que es la primera vez que pasa.
Las especialidades son, de manera similar a las maestrías, programas académicos que tiene la función de “especializar” a los profesionistas en determinadas áreas del conocimiento y la práctica que requieren conocimientos “especiales” y específicos.
Tal es el caso del Sistema Penal Acusatorio y Oral dentro de la abogacía.
No obstante que en Oaxaca el sistema penal acusatorio inició desde 2007 con la primera audiencia de juicio oral en el istmo de Tehuantepec, hoy sigue existiendo la necesidad de especializar a todos los operadores jurídicos que intervienen en el mismo: agentes del ministerio público, asesores jurídicos y defensores, fundamentalmente.
Pero también se acercan a la especialización servidores públicos con el ánimo de mejorar sus habilidades o de hacer carrera en las fiscalías o en los poderes judiciales.
Y es que el Sistema Penal Acusatorio, no obstante los nuevos bríos que ha adquirido su espíritu garantista con nuevas reformas legislativas y desarrollos jurisprudenciales que empujan la suplencia de las deficiencias de víctimas y acusados o sentenciados, sigue siendo de “estricto derecho”.
Es decir, los jueces deben – por regla general – decidir con base en lo que le aportan y le alegan las partes en conflicto y el ministerio público.
Este año algo pasó, y solo se inscribieron 4 personas a la especialidad.
Una de las razones fue, sin duda, un candado que quienes maquilaron el programa académico inicial hace ya varios años le pusieron al REVOE: que solo se pudieran inscribir servidores públicos del poder judicial y -creo- de la fiscalía.
Es un candado que, seguro estoy, se está buscando romper por los canales institucionales ante la autoridad educativa.
Y es que con los nuevos tiempos que soplan en los poderes judiciales, estos se deben abrir a la ciudadanía completamente, y esto implica sustancialmente su labor formativa.
No son solamente jueces y magistrados los que estamos saliendo al encuentro con la gente, sino también nuestra Escuela Judicial de Oaxaca.
Acercar al poder judicial a la gente también implica poner su alcance cursos, talleres, seminarios, diplomados, especialidades, maestrías, doctorados y cualquier actividad académica que contribuya a generar no solo cultura jurídica, sino cultura judicial.
Por ello para la materia que me toca impartir en la Especialidad en Sistema Penal Acusatorio me tomé una pequeña licencia: invitar como oyentes (limitado el cupo a 30 personas, que son las que cabemos en el aula) a estudiantes y egresados de la licenciatura en derecho que, como todos sabemos, han afrontado condiciones adversas en las aulas.
Las y los jóvenes que tienen hambre de aprender y que incluso se organizan para autogestionar su propio aprendizaje fuera de las aulas, desde luego que merecen este tipo de oportunidades.
Y vaya que, en mi caso, la están aprovechando.
*Magistrado Presidente de la Sala Constitucional y Cuarta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca.

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