Moscú/Kiev, 10 de agosto de 2026. La guerra entre Rusia y Ucrania registró una nueva escalada de violencia luego de una serie de ataques con drones y bombardeos que dejaron al menos 20 personas muertas y decenas de heridos en ambos países.
Uno de los ataques más graves ocurrió en Tartaristán, Rusia, donde drones ucranianos impactaron la zona de Nizhnekamsk. Autoridades locales reportaron al menos 13 fallecidos y decenas de personas heridas. Entre los objetivos se encontraba la refinería de petróleo TANECO, aunque también se registraron afectaciones en zonas civiles.
En respuesta, Ucrania reportó nuevos ataques rusos contra distintas ciudades y regiones, con afectaciones a infraestructura energética y zonas residenciales. Las autoridades ucranianas informaron de víctimas mortales y decenas de heridos tras la ofensiva rusa.
La nueva ola de ataques ocurre mientras ambos gobiernos mantienen acusaciones cruzadas y en un contexto de intensificación de los ataques con drones. La ofensiva en territorio ruso es considerada una de las más graves realizadas por Ucrania desde el inicio de la invasión a gran escala.
Los recientes bombardeos elevan la tensión en el conflicto y complican los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una salida negociada, mientras continúan los ataques contra objetivos militares, energéticos e industriales en ambos países.

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