El miedo a la democracia

Joel Hernández Santiago

 

Parece mentira, pero el enemigo público número uno de la democracia en México es el gobierno en el poder. Lo es por estos días. O por lo menos esa es la impresión que dan todos los candados que se han impuesto a instituciones que debieran cuidar que esa democracia fluya ligera, sin contratiempos ni complicaciones; sin piedras en el camino…

Y si no fuera así, ese miedo a la democracia que el gobierno tiene, ¿por qué entonces ese control y cooptación desmedidos de instituciones que debieran ser garantes de la consolidación de nuestra democracia tan necesitada en México? 

Ahí está el Instituto Nacional Electoral, que nació hace años por la desconfianza; la desconfianza en cómo políticos y gobiernos de entonces metían la mano para manipular las elecciones y obtener un poder político que no merecían. Esos mismos gobiernos crearon esta Institución. 

A lo largo de más de treinta y cinco años los mexicanos creamos el Instituto Federal Electoral –hoy Nacional-. 

Se fue construyendo tabique a tabique para lo que debiera ser un organismo autónomo que garantizara elecciones libres, plurales, sin tacha; elecciones en las que los candidatos se sometieran a reglas democráticas aceptadas y asumidas por todos, y se fortaleciera el sistema de partidos y la vocación democrática de los mexicanos… 

Si. Pero no. Hoy no es así. Hoy vemos a un INE cooptado por un partido –Morena-, por un régimen –Morena-4-T- y por un grupo de sus integrantes que responden más a su interés partidario y su futuro político que en favor de la democracia y en favor de los ciudadanos mexicanos. 

La señora Guadalupe Taddei y los consejeros impuestos por Morena lo saben y actúan en consecuencia. ¿Deveras piensan en México y su futuro político y en la democracia mexicana?

Y así el Tribunal Federal Electoral. Y así muchas de OPLEs en los estados. 

¿Y qué tal las mayorías calificadas ficticias en el Congreso Federal Mexicano? ¿Y las mayorías ficticias en los Congresos estatales que favorecen a los intereses de los gobiernos locales?

Este panorama siniestro que impacta en la ausencia de democracia, se fue construyendo en los años recientes, no para fortalecer a la democracia mexicana, sí para controlar el voto y obtener triunfos que no son merecidos, garantizar la permanencia en el poder político, aunque este poder político no represente la voluntad ciudadana comprobada y garantizada en democracia. 

Y tan es así que los integrantes del Instituto Nacional Electoral afines a Morena han impuesto sus reglas para dar acceso a nuevas aspiraciones políticas, que es decir, a nuevos partidos políticos. 

Con toda facilidad dieron el registro como partido político a PAZ, un partido que sugiere ser uno más de los brazos políticos-electorales de Morena, como lo son el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo. 

El mismo 25 de junio de 2026 obtuvo su registro como Partido Político “Somos”, el cual entró en vigor de forma oficial el 1 de julio de 2026. Sí, pero no. 

Resulta que a pesar de habérsele aprobado el registro con la documentación cumplida, con los requisitos cumplidos, con todo cumplido en tiempo y forma, pues no… 

El hostigamiento de parte de las fuerzas morenistas del INE comenzó inmediato al cuestionar el logo de representación del nuevo órgano político. Que ¿por qué “Somos México”? ¿Por qué SomosMx? ¿Por qué el color rosa? ¿Por qué con el fondo de la silueta del país al fondo?… 

El tiempo para iniciar el proceso electoral el 10 de septiembre se acortaba y los ‘peros’ detenían todo. Acaso porque en efecto Morena percibe peligro electoral con la presencia de “Somos”, como un partido ajeno a sus intereses políticos, un partido cuyos integrantes han cuestionado el quehacer político, económico y social de Morena-4-T a lo largo de los años recientes. 

Al final se aprobó un logo –que en política electoral e imagen es importantísimo–, con la palabra “Somos” en letras color rosa y un fondo absolutamente blanco. Así nadamás. 

Evidentemente el registro se lo dieron de mala gana y en adelante pondrán más piedras en su camino. Con esto se demuestra, una vez más, el miedo que desde estas esferas de lo electoral se tiene a la democracia, cuando debería ser absolutamente diferente.  

Somos” es un partido que surgió de la famosa “Marea Rosa”, cuyas expresiones masivas surgieron en las calles de México a partir de 2023, impulsadas por organizaciones civiles (como el Frente Cívico Nacional), académicos y ciudadanos. 

La “Marea Rosa” se manifestó en contra de las reformas electorales («Plan C») del ex presidente Andrés Manuel López Obrador; en defensa de la autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE) y del Poder Judicial, bajo el lema de la Defensa de la Democracia.

Es un partido que camina por el centro izquierda del pensamiento político; un partido de tendencia demócrata y es, sobre todo, un partido que luchará por obtener posiciones políticas en las elecciones de junio de 2027. 

Es un partido en donde están distintos grupos políticos y personajes que no se sienten representados en los actuales partidos y mucho menos con el actual régimen político. 

Por supuesto la expectativa es grande, pero también es grande la fuerza del gobierno-partido político y sus adláteres, como la de las instituciones electorales para contener su avance. 

De lograrlo será un triunfo triple: su creación como partido; la confianza de los ciudadanos en sus propuestas que ojalá las divulguen pronto y no se conformen con lo que ya tienen, y habrán vencido esa fuerza de poder político que se opone a la democracia mexicana, una vez ésta ha destruido lo poco que ya se había conseguido en muchos años. 

Veremos pronto cómo marchan las elecciones hacia 2027. Por lo pronto ya este 10 de septiembre arranca el proceso electoral federal. 

Y ya veremos cómo mueve sus piezas cada una de las fuerzas políticas. Está en juego la vida de la democracia mexicana: su vida… o su desaparición.

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