CRÓNICA POLÍTICA: Migrantes, indígenas y mujeres en candidaturas priistas 

 

Rosy RAMALES 

¿Ya leyeron las últimas reformas estatutarias del PRI? La cúpula y la militancia de alcurnia, seguramente ya. Pero quien sabe si la base, esa conformada con militantes talacheros, que no son juniors o “herederos” en política o en la función pública por derecho de sangre.

¿Socializarán las reformas hasta el último militante de base? ¿O las dan por conocidas en las sesiones de los órganos colegiados internos, en estrados o en redes sociales?

Son reformas interesantes, por lo menos teóricamente.

Ah, si el Revolucionario Institucional aplicara cabalmente sus Documentos Básicos, sería un partido político exitoso electoralmente. Pero desdeñó orden, principios, base militante …y se hundió como el Titanic, por errores del capitán y de quien pagaba al capitán.

Por cierto, en la praxis el PRI suele tener dos tipos de dirigencia: La formal y la fáctica; de Derecho y de hecho. La primera son los Comités (Ejecutivo o Directivo), y la segunda, la encarnan los jefes políticos (el mandatario cuando el partido detenta el poder; o, caso contrario, el grupo dominante).

Retomando el tema: Las reformas a los estatutos priistas le dan relevancia a un sector olvidado por el otrora partido hegemónico y que en su momento la oposición defendió: Los migrantes.

Por eso en las elecciones, el PRI ha perdido hasta el voto de los mexicanos residentes en el extranjero, sobre todo de aquellos connacionales radicados en Estados Unidos donde se han ido en busca de trabajo y, en consecuencia, de mejores condiciones de vida. Porque quienes migran a países europeos, generalmente lo hacen con otros propósitos.

Ahora, el Revolucionario Institucional al parecer pretende posicionarse en el ánimo de nuestros paisanos en otros países. De ahí, quizá la creación de espacios de atención ex profeso como la Secretaría de Asuntos Migratorios en los comités partidarios de la Ciudad de México, así como en las entidades federativas y municipios.

Además, establecer representaciones del partido donde exista mayor concentración migrante, fortalecer el vínculo con comunidades interna y externas de migrantes, y gestionar programas y apoyos para las mismas.

Caray, bien dice la vox populi: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”. Y del PRI fue el voto verde, el voto indígena, el voto de los cinturones de miseria urbanos, pero que solo buscó en épocas electorales y después abandonó, y la gente se fue decepcionada y harta de los gobiernos priistas.

VIOLENCIA DE GÉNERO Y PARIDAD

Ah, en candidaturas el PRI se pone a la vanguardia con las últimas reformas estatutarias. Pues incorpora la prohibición de postular candidatos con antecedentes de violencia política de género, exigiendo una carta bajo protesta de decir verdad al aspirante.

Claro, el PRI no descubre el hilo negro, solamente concreta lo que ya dictó la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación: La inelegibilidad de quienes hayan incurrido en violencia política de género.

Y en materia de paridad de género, los priistas también afinaron su normatividad. Por ejemplo, en el caso de las diputaciones federales de representación proporcional, de las cinco listas de las circunscripciones plurinominales al menos dos deberán estar encabezadas por fórmulas de un mismo género, alternándose en cada periodo electivo.

Y en senadurías, la lista deberá encabezarse alternadamente entre mujeres y hombres cada periodo electivo,

La afinaron, pero se quedaron cortos. Porque sigue habiendo cierta desproporción.

Quizá el Instituto Nacional Electoral y el TEPJF se encarguen de hacer ajustes como en las elecciones 2018, en que vía lineamientos obligatoriamente las listas plurinominales fueron encabezadas por mujeres. Gracias a esta acción afirmativas, ahora hay más mujeres en el Congreso de la Unión y en los Congresos Locales.

CANDIDATURAS INDÍGENAs 

De por sí los estatutos priistas prevén la postulación de candidaturas indígenas en las demarcaciones con población predominantemente indígena, pero en con la última reforma puntualiza lo siguiente en el caso de ayuntamientos.

“En los municipios con población indígena, el partido garantizará la postulación de candidatos y candidatas representativos de los pueblos y comunidades indígenas…” 

Hasta parece un doble sentido o un sin sentido porque si son municipios con población indígena, el candidato o candidata necesariamente debe ser indígena. Pero como el PRI estila postular a cualquier persona –incluso importada de zonas urbanas–, pues queda bien la puntualización.

Aunque valdría la pena exigir auto-adscripción calificada, porque luego postulan a personas que si bien nacieron en comunidades indígenas, ya no se sienten indígenas porque han vivido la mayor parte de su vida en ciudad.

En fin, que si el PRI aplica cabalmente sus estatutos y postula militantes representativos de zonas migratorias, de zonas indígenas y mujeres líderes casi en automático estaría impulsando liderazgos naturales, que es lo que le hace falta para recuperar espacios perdidos en 2021, o por lo menos mantener el número ganado en 2018.

 

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Correo: rosyrama@hotmail.com

 

 

 

Rosy RAMALES

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