CRÓNICA POLÍTICA: “¡(Los policías) saben quiénes son los malos ¿por qué se meten con los niños?!”

 

Rosy RAMALES

Ocurrió la noche del martes en el municipio de Acatlán de Pérez Figueroa, Oaxaca. Policías municipales, a bordo de la patrulla 023, dispararon a quema ropa a un grupo de jóvenes que habían salido a comprar refrescos a la tienda cercana a una gasolinera.

Uno de los jóvenes, Alexander M.G., de 16 años de edad, murió en el lugar por “laceración encefálica” producida por proyectil de arma de fuego disparado por una escopeta”; y otro de nombre Carlos quedó herido de gravedad.

Según, que los uniformados confundieron a los jóvenes con delincuentes portando armas.

La Fiscalía General de Justicia del Estado inició una carpeta 18130/FCUEACATLÁN/2020, y en su comunicado dijo haber “puesto a disposición un detenido, pero omitió precisar tratarse de un policía municipal, presunto autor material del asesinato de Alexander.

Y eso que su investigación es “exhaustiva y diligente”. ¿Qué tal si no lo fuera?

¿Por qué la omisión? ¿Por garantizar la presunción de inocencia? Bastaba con enunciar la presunta autoría de “un policía municipal” sin mencionar su nombre para cumplir con lo correspondiente con tal principio y preservar la identidad del inculpado.

Ojalá la omisión sea descuido de redacción. Y no se trate de un acuerdo político entre la Fiscalía y el ayuntamiento de Acatlán de Pérez Figueroa, cuyo presidente municipal, Adán José Maciel Sosa, llegó al cargo en 2018 vía la coalición PRD-PAN-Movimiento Ciudadano.

¿O acuerdo con alguno de los tres partidos políticos para evitar afectarlos?, máxime cuando se aproxima el inicio del proceso electoral para la renovación de ayuntamientos por el régimen de partidos políticos en la entidad oaxaqueña.

¿Qué será? Porque en la página de Facebook, el ayuntamiento de Acatlán de Pérez Figueroa textualmente reconoce:

“Con profunda tristeza lamentamos los hechos ocurridos la noche de ayer ya que en todo momento la misión de la corporación es preservar La Paz y tranquilidad y el estado de derecho de la comunidad, no siendo este un hecho de mala fé y pensando en dañar la comunidad, por tal motivo se ha puesto a disposición ante la fiscalía general del estado mediante un informe policial homologado al elemento para que sea investigado y se agoten las diligencias necesarias para el esclarecimiento de este lamentable hecho.
#LAHISTORIADELACORPORACIONHABLAPORSISOLA…”

¿No siendo un hecho de mala fe?

Hay homicidios dolosos y culposos; la diferencia se encuentra en la intención del autor material del delito quien deliberadamente lo comete; quiere matar y mata; en el segundo caso, el sujeto activo infringe un deber de cuidado, es negligente.

¿Cuál fue la conducta del o de los policías municipales cuando dispararon en contra de los jóvenes? Ni el texto del Ayuntamiento de Acatlán de Pérez Figueroa, ni el comunicado de la Fiscalía, dice que los uniformados abrieron fuego repeliendo una agresión de los adolecentes.

Entonces, ¿por qué los policías dispararon?

Los móviles corresponde investigarlos a Fiscalía General de Justicia del Estado de Oaxaca, a cargo de Rubén Vasconcelos Méndez; la cual, por cierto, goza de bastante desprestigio social, sobre todo en relación a hechos que no ha podido o no ha querido esclarecer porque hay de por medio intereses políticos.

Tal es el caso, por ejemplo, del asesinato de la joven foto-periodista María del Sol Cruz Jarquín, quien resultó víctima colateral en la ejecución de Pamela Terán, candidata a segunda concejal al ayuntamiento de Juchitán de Zaragoza en 2018.

María del Sol era jefa de prensa de la entonces Secretaría de Asuntos Indígenas, a cargo de Francisco Montero, y fue comisionada a cubrir la campaña de su hermano Hageo a la presidencia municipal juchiteca. Han pasado dos años y los asesinos siguen impunes.

Retomando el tema: Como dice la mamá de Alexander: “¿¡Cómo es posible, saben quiénes son los malos ¿por qué se meten con los niños?!”

Sí, las fuerzas de seguridad en todos sus niveles saben quiénes son los delincuentes en Acatlán de Pérez Figuera, municipio localizado en la Cuenca del Papaloapan, región oaxaqueña donde se enseñorea el crimen organizado. Ahí, todos los días ocurren hechos de sangre.

Por ende, la policía municipal debe saberlo. ¿Por qué irse en contra de un grupo de jóvenes según porque los confundieron?

El caso Alexander ha indignado a la población del estado de Oaxaca, no solo por la forma en cómo lo mataron con un tiro en la cabeza, sino porque se trataba de un joven sano, deportista y estudiante. Jugaba fútbol en un equipo filial de Los Rayados de Monterrey en Tierra Blanca, Veracruz.

Alexander, también de nacionalidad estadounidense, estaba de vacaciones y esa noche iba a cenar pizza por eso salió por un refresco y encontró la muerte a manos de la policía, a la cual se le confía la seguridad de los habitantes de Acatlán de Pérez Figueroa.

En un video, la madre de Alexander, profundamente dolida y enojada, acusa que el o los policías todavía pusieron un pistola en la manos del cadáver de su hijo.

¿Por qué? Y si fue así, ¿eso no es actuar con dolo? ¿Con “mala fe”?

Independientemente de las implicaciones, los hechos revelan también la falta de preparación de la policía municipal de Acatlán de Pérez Figueroa, falta de protocolos de actuación. En iguales condiciones funciona la policía en la mayoría de los 570 municipios de Oaxaca, donde uniforman a cualquier persona sin la menor capacitación.

Incluso, en algunos municipios la misma policía forma parte de la delincuencia organizada.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

Rosy RAMALES

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