México-EUA: La historia sin fin

 

Joel Hernández Santiago

 

Que haya diferendos entre los gobiernos de México y los de los Estados Unidos de América es histórico. Es el pan nuestro de cada día entre ambas naciones que comparten una frontera de más de 3 mil kilómetros, pero que sobre todo buscan encontrar soluciones a sus diferendos por vías que no siempre han sido las más justas ni las más benéficas para ambos. 

 

Esto es. Desde la creación de los Estados Unidos como nación en el 2 de julio de 1776, cuando el Congreso votó a favor de declararse independiente de Gran Bretaña y fue el 4 de julio de 1776 en que el Congreso firmó la Declaración de Independencia. 

 

Desde entonces gobiernos distintos de aquella nación, a lo largo de los siglos, han tenido en la mira a México. A veces para satisfacer sus intereses expansionistas por los que México perdió más de la mitad de su territorio y ha sufrido intervenciones militares que costaron vidas y dejaron en condición de extrema crisis económica al país. 

 

Aun así México ha subsistido y ha mantenido la ruta de su propia historia. Más tarde los estadounidenses encontraron que por la vía política y económica podían presionar a México para garantizar su propia economía y su seguridad nacional. Esto porque ellos consideran al territorio mexicano como parte importantísima de su seguridad interna.

 

En ese sentido han querido garantizar el control de las fronteras mexicanas, las del sur ahora más que antes por el flujo migratorio que ha crecido de forma extrema en los años recientes y, por supuesto la del norte…

 

Una frontera a la que, según Donald J. Trump, y de acuerdo con sus amenazas de sanciones económicas, hizo que el gobierno de México enviara durante el término de su gestión a 28 mil militares para resguardar a EUA sobre todo de los migrantes del sur. 

 

Pero también el gobierno de EUA ha insistido en mantener a agentes de la Agencia Antidrogas de EUA (DEA) en México. Esto como “apoyo” al gobierno mexicano para enfrentar el tema del narcotráfico y el crimen organizado. Un acuerdo que distintos gobiernos mexicanos habían mantenido en parte porque ha sido útil en la persecución de delincuentes y para extinguir grupos criminales y, en parte, también, porque han querido llevar la fiesta en paz con EUA. 

 

Pero este gobierno de la 4-T ha decidido cambiar el ritmo de las cosas. Y en distintas ocasiones ha señalado a la DEA de operaciones que atentan a los intereses nacionales de México. 

 

Fue el caso, por ejemplo, del general Salvador Cienfuegos quien fuera Secretario de la Defensa durante el gobierno de Enrique Peña Nieto y que el 15 de octubre de 2020 fue detenido apenas al llegar a territorio estadounidense en Los Ángeles, acusado de haber cometido diversos delitos en colusión con un grupo de la delincuencia organizada, según una investigación de la DEA. México solicitó su extradición a nuestro país para ser juzgado aquí. Fue liberado pronto. 

 

En adelante el gobierno mexicano ha dado muestras de no sentirse bien con la presencia de agentes de la DEA en  nuestro país. Lo más reciente ocurrió hace unos días cuando el gobierno de México disolvió la unidad especializada en antinarcóticos que trabajaba desde hace veinticinco años en coordinación con la DEA para hacer frente al crimen organizado. 

 

El argumento que dio el presidente mexicano fue que el grupo de inteligencia de EUA que colaboraba con las autoridades fue disuelto hace un año y los acusa de haber “fabricado delitos”. Esto lo vio el gobierno de EUA como un duro golpe en la cooperación bilateral en materia de seguridad y pronto hizo llamadas al gobierno mexicano para entenderse en esta situación. 

 

El viernes 29 de abril el presidente de México y el del Estados Unidos de América sostuvieron una conversación telefónica por más de cuarenta minutos. Ambos declararon que el tema central fue la organización de la Cumbre de las Américas y, por supuesto el tema de migración, que es un tema que Estados Unidos ve como prioritario en su relación con México. 

 

Por supuesto debieron hablar de otros temas que no salen a la luz pública por el momento. Ambos países están confrontados desde la llegada de Biden al gobierno el 20 de enero de 2021. Por supuesto mantienen la apariencia de la buena relación diplomática, pero es claro que hay inconformidades de las dos partes… 

 

El gobierno estadounidense presiona al de México; el de México no para en mientes para acusar a EUA de intervencionista o de querer operar a sus agentes en México “como Pedro por su casa”; Biden utiliza las vías diplomáticas pero manda señales de enojo; el gobierno mexicano enarbola la bandera de la defensa de la soberanía. 

 

México tiene razón porque es histórica el impulso estadounidense para controlar a México por distintas razones y medios. México tiene razón en su defensa de la soberanía y el control de sus propios medios de seguridad –aunque estos son cuestionables puertas adentro-. 

 

Las llamadas y las visitas de funcionarios de EUA de alto rango en materia económica y de seguridad son frecuentes y seguirán siendo. México advierte también que no se aceptarán intromisiones en la política y la vida de México. Y así la historia de dos naciones que conviven y convivirán por siglos. 

 

Cada uno tiene sus derechos. Cada uno tiene sus responsabilidades internas. 

Cada uno tiene sus propias razones. Pero sí nos importa que México mantenga su soberanía y su integridad impecables, pero también existen vías que proporcionan la diplomacia y el diálogo, como fuente de entendimiento y aun de exigencia. Ojalá.

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