Mundial de futbol bajo lupa.

 

Joel Hernández Santiago

 

Si. Todos aquí queremos que se lleve a cabo el Mundial de Futbol 2026 en lo que corresponde a México. Digamos que frente al panorama desolador en política, inseguridad pública, economía… un poco de solaz y alegría le harán bien al ánimo nacional. 

 

Sin embargo, en los meses recientes ha habido algunas reticencias y preocupaciones expresadas en distintos momentos y foros por quienes participan en esta justa, desde los distintos países participantes, como también entre los gobiernos que integran la zona en la que se llevará a cabo el Mundial: Canadá y Estados Unidos. 

 

En algún momento los canadienses  mostraron su preocupación por el estado de excesiva violencia que vive el país, ya por cárteles del narcotráfico, por el crimen organizado que tiene intereses de índole distinta (como el mismo tráfico de estupefacientes, huachicol o la extorsión…). 

 

Por lo mismo, el presidente de EUA, Donald J. Trump insinuó en algún momento que se le debería quitar la sede del encuentro mundial a México. 

 

Si bien ya se mostraban esas reservas en meses anteriores, esto aumentó por los acontecimientos violentos en México ocurridos el 22 de febrero a la captura y muerte de Nemesio Oseguera –“El Mencho”—y lo que podrían ser reacciones funestas de su pandilla en distintas partes del país.

 

Esto ha llevado a que organismos y equipos de fut bol en el mundo pregunten si en verdad el gobierno mexicano y los organizadores del Mundial en México (incluido Jalisco y Nuevo León) están en condiciones de garantizar la seguridad física y patrimonial de jugadores, técnicos, equipo de apoyo y, sobre todo, del público asistente a los estadios en territorio nacional. 

 

Luego de lo ocurrido ese domingo en México, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, insinuó que debería reflexionarse sobre el tema. Algunos países mostraron, asimismo su preocupación por garantizar la seguridad de sus equipos, como es el caso de Alemania… 

 

Desde Berlín, el ministerio de asuntos Exteriores alemán mantiene advertencias de viaje que apuntan a elevados niveles de violencia en varias regiones de México. En tanto que el coordinador de turismo del Gobierno federal, Christoph Ploß, dijo el 24 de febrero al periódico ‘Handelsblatt’ que: «La FIFA, en colaboración con los Gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México, debe garantizar que los aficionados no corran peligro y que los países anfitriones cumplan las normas de seguridad”. Claramente se refería a México. 

 

Por su parte, la Federación Alemana de Futbol, a través de su presidente, Andreas Rettig, calificó la situación en México como un “estado de guerra” y pidió a la FIFA trabajar de manera coordinada con los tres países anfitriones para asegurar que los aficionados no corran peligro. La misma preocupación ha mostrado Bolivia, España y Portugal, los que han puesto bajo la lupa la capacidad de México para recibir a jugadores, delegaciones y aficionados en un entorno seguro.

 

Bolivia: “Vamos a enviar una misiva a FIFA para que se incrementen todas las medidas de seguridad. Nosotros también estamos tomando todas nuestras previsiones como delegación”, dijo Fernando Costa, presidente de la Federación Boliviana de Futbol.

 

Por su parte la presidente de México, Claudia Sheinbaum como también la jefa de Gobierno de la capital del país, Clara Brugada o la misma Federación Mexicana de Futbol, han insistido en que el torneo se celebrará conforme a lo planeado. “No hay de qué preocuparse”. 

 

La presidente ha intentado despejar temores y afirma que “el Gobierno garantizará un torneo seguro y que México está preparado para recibir al mundo”. En la misma línea, más tarde, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, llamó a la confianza: «Por supuesto, estamos monitoreando la situación, pero tenemos plena confianza en que todo saldrá muy bien».

 

Y dijo tener “confianza absoluta” en la presidenta Claudia Sheinbaum y en las autoridades mexicanas.

 

Las federaciones de futbol en todo el mundo están en alerta por la seguridad de sus delegaciones, jugadores, técnicos y apoyo. Lo están también por la enorme llegada de turismo internacional y por la seguridad de los asistentes a los eventos mismos, ya en los estadios o fuera de ellos. 

 

El gobierno mexicano tiene una oportunidad enorme para cambiar la imagen del México violento e inseguro en el mundo. 

 

Tiene la gran oportunidad de organizar un evento impecable en lo que respecta a la seguridad de todos. Esto es: el foco deberá ponerse en la población civil que vive la violencia a diario para que esto termine y, por supuesto, cuidar a los aficionados y turistas que asistirán al torneo.

 

Pero sobre todo tiene que exhibir su capacidad para que sus organismos de seguridad tengan ojos abiertos y la capacidad y la destreza y conocimientos para blindar al país durante los días que se lleven a cabo encuentros de futbol aquí. 

 

El gobierno federal, como los estatales y municipales en todo el país, deberán mantener la seguridad pública de forma permanente y garantizar que los violentos no acechen o hagan de las suyas en descargo de la muerte de Oseguera. 

 

El tema de la seguridad pública en México es permanente, pero también con una enorme responsabilidad durante el Mundial de Futbol 26 en toda la República. El gobierno mexicano está a prueba en esta tarea. Que al término del evento todos podamos gritar vivas, porque todo salió bien.  

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