
LA X EN LA FRENTE
Moisés MOLINA*
Este fin de semana Oaxaca fue el epicentro del penalismo mexicano.
Más de mil abogadas y abogados colmaron nuestro centro de convenciones para participar en la discusión de los grandes temas del derecho penal en México y en el mundo.
Fue un acontecimiento relevante no solo por su poder de convocatoria sino por la calidad de los ponentes y la pertinencia de las temáticas: neurociencia y neuroderecho, inteligencia artificial, derecho penal y personas jurídicas, perspectiva de género, razonamiento probatorio y pluralismo jurídico.
En tiempos difíciles para la paz pública y la seguridad de las personas es necesario insistir en la reflexión sobre las respuestas que el Estado debe dar.
Indiscutiblemente el derecho penal, a través de la imposición de penas, es una de ellas.
Pero en el centro de los cuestionamientos ciudadanos debe estar la interrogante de si el derecho penal está he hecho para castigar.
Y creo que el común de los ciudadanos piensa que si.
Porque para todo queremos cárcel, incluso desde antes de que se condene a una persona como culpable.
Mientras en México seguimos transigiendo para extirpar de nuestro sistema jurídico y de la práctica jurisdiccional la prisión preventiva oficiosa (prisión sin condena) no podemos menos que considerarnos punitivistas, fulakefílicos.
Esfuerzos como este encuentro mantienen -al menos- viva la discusión sobre el papel de los gobiernos, legisladores, jueces, fiscales y litigantes en en proceso penal para usarlo bien.
Es decir, con penas racionales y proporcionales y tomando decisiones que -en la teoría- deben servir para reinsertar socialmente a quienes cometen delitos.
Derecho penal del enemigo y populismo punitivo son dos categorías tradicionalmente presentes en la discusión, pero este encuentro fue más allá y puso sobre la mesa temas de actualidad como el papel que la inteligencia artificial y la neurociencia están jugando en el dictado de sentencias y en el mundo de las pruebas.
También se introdujo el debate en torno a si los pueblos y las comunidades indígenas deben abstraerse de nuestras leyes y códigos para juzgar de acuerdo a su derecho consuetudinario determinados delitos, cuantos y cuales.
Y se habló también de la no menos importante realidad de la responsabilidad penal de las personas no individuales, específicamente empresas.
Una de las incursiones más pertinentes fue la perspectiva de género. Es una urgencia que no termina de permear porque juzgadores, fiscales y autoridades en general no terminan de entenderla.
Miguel Polaino, Miguel Ontiveros, nuestro paisano Moisés Moreno, Gerardo Laveaga, Jorge Nader, Víctor de Paula, María Alejandra Ramos Durán,Olga Leticia Galicia, Julia del Carmen García González, Pamela Herrera, Ana Ruiz Guarneros, Ana Ruth Díaz Victoria, Karen Herrera, Eric García López y Roberto Cippitani fueron algunas y algunos de los convocados.
El mérito es todo de mi Presidenta Erika María Rodríguez Rodríguez quien, desde nuestro Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca, hizo todo lo necesario para que, no solo los penalistas consumados, sino cientos de estudiantes oaxaqueños vivieran de manera gratuita esta gran experiencia.
Si otra cosa se permite a los poderes judiciales, anexa a la alta encomienda de impartir justicia, es el activismo académico.
En Oaxaca nació el nuevo sistema penal acusatorio y adversarial para México. Aquí nacieron los juicios orales.
Hoy seguimos estando a la vanguardia .
*Magistrado Presidente de la Sala Constitucional y Cuarta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca.

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