Tráfico de basura: lucrativo para algunos, tóxico para todos

El comercio ilegal y el tráfico de residuos, muchos de ellos tóxicos, es un lucrativo negocio en todos los continentes para unos pocos debido a una regulación irregular, la astucia de los grupos delictivos y la corrupción. Su alto coste lo pagamos todos. 

En su nuevo informe “Delitos y trata de residuos”,  la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) identifica cinco categorías principales de tráfico ilegal: 

  • basura electrónica
  • plásticos
  • vehículos
  • metales 
  • mezclas de residuos

Se trata de un comercio ilícito que “sigue siendo increíblemente difícil de detectar, investigar y procesar”, afirma Candice Welsch, directora de Análisis de Políticas y Asuntos Públicos de la UNODC. “No se trata de un desafío abstracto, sino de uno con graves consecuencias para la salud pública, ya que impulsa la contaminación tóxica del agua potable, el océano, el suelo y más”.

Mayor impacto en los países más pobres

Las actividades de esta red mundial de tráfico de desechos afectan en mayor medida a los países con menos recursos. Los plásticos y residuos electrónicos con sustancias tóxicas se envían desde países ricos a regiones que tienen menos capacidad para gestionar este tipo de basura.

Para lograrlo, estas redes criminales y algunas corporaciones se apoyan en estructuras legales existentes y explotan las regulaciones más débiles

La ausencia de sanciones armonizadas a nivel mundial permite a los traficantes encontrar rutas alternativas, ya que traficar con los residuos resulta mucho más barato que cumplir con los estándares legales. Todas las regiones del mundo están involucradas en la exportación, importación o tráfico ilegal de residuos, explica este estudio de la ONU. 

Millones de toneladas de desechos 

El Banco Mundial estima que para 2050, cerca del 70 % de la población vivirá en ciudades donde la producción mundial de residuos sólidos alcanzará 3400 millones de toneladas, creciendo más rápido que la población. En los países de bajos ingresos, esta cantidad podría triplicarse, con más de la mitad de los desechos depositados al aire libre.

Actualmente, un tercio de los residuos no se gestiona de manera ambientalmente segura, y los datos sobre manejo ilegal siguen siendo escasos.  

Entre las prácticas detectadas en la eliminación y tratamiento ilícitos de residuos, el estudio de la ONU señala la mezcla con otros materiales, el almacenaje ilegal en almacenes, la quema, el uso como combustible, el enterramiento o la acción de arrojarlos en la naturaleza.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito explica en su informe que “mejorar la comunicación y los datos sobre rutas sospechosas, junto con sanciones armonizadas, es esencial para predecir, prevenir y detener estos flujos ilegales de residuos”, en un mundo donde el creciente negocio lucrativo del tráfico de residuos afecta cada vez más a la salud de las personas. 

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