
Por primera vez en la historia de México, un pleno de Magistrados de Tribunal Superior sale a territorio a encontrarse con la gente en una audiencia pública y una jornada de diálogo directo.
Magistradas y magistrados del Tribunal Superior acudimos a San Pedro Pochutla, en la costa de Oaxaca a una asamblea informativa con autoridades municipales, abogados y pobladores de la región.
En la explanada del Palacio Municipal, acompañados del Presidente Amado Rodríguez Jijón iniciamos este ejercicio inédito que busca acercar al Poder Judicial a las comunidades.
La buena marcha del nuevo modelo de jueces y magistrados electos depende de ello.
Porque la elección popular de jueces no garantiza cercanía ni rendición de cuentas.
Tenemosn que empezar a decirle a la gente que el derecho es un instrumento para resolver problemas y que nuestra herramienta de trabajo son las leyes y los hechos.
Es nuestro deber ampliado enseñarle a la gente qué hacemos los jueces y los magistrados, y cómo lo hacemos.
Tenemos que ir a donde la gente vive a decirles que nuestro trabajo es tomar decisiones para resolver poner fin a los conflictos, y que esas decisiones deben tomarse de acuerdo con lo que dicen las constituciones , los códigos y las leyes, pero además con algunos métodos, parámetros o perspectivas que nos permiten lograr eso que se llama justicia: dar a cada quien lo que le corresponde.
Fuimos a Pochutla, como iremos a otras partes del estado, a explicar en lenguaje claro y conciso la división de la conflictiva diaria en materias penal, civil, familiar, mercantil, constitucional al local y de justicia indígena, que son las que se resuelven en nuestros juzgados y en nuestras salas.
Les hablamos de la primera y de la segunda instancia, y les hicimos saber que la justicia existe para todos y no solo para quienes pueden pagarla.
Y no es que los magistrados de esta nueva generación estuviéramos lejos y ajenos a nuestro entorno y a nuestra gente.

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