
Joel Hernández Santiago
El domingo 25 de enero se llevó a cabo un ejercicio de consulta pública para saber si los oaxaqueños quieren que el actual gobernador siga en el mandato o que se vaya a su rancho lejano. Fue una réplica de la famosa Ley de Revocación de Mandato inventada por el ex presidente mexicano para garantizar la permanencia en el poder.
Los resultados, cantados inmediato luego de la jornada, eran improbables aunque el gobernador salió a declarar su triunfo; salió a decir que sigue en el mandato porque “los oaxaqueños así lo decidieron en mayoría”. Y se rodea de su gabinete y de grupos de apoyo traídos para hacer la fiesta por los resultados “favorables a su continuidad”.
No obstante, y según reportó el lunes 26 de enero El Imparcial, de Oaxaca: “En tres años de gestión Salomón Jara ha perdido el 63.6 por ciento del respaldo ciudadano que había conseguido en 2022, durante la elección de la gubernatura.
“En ese entonces, obtuvo 696,488 votos y según los cálculos del propio Comité Ejecutivo Estatal del partido Morena, que preside su sobrino Emmanuel Navarro, en esta consulta son 250 mil 740 las personas que votaron porque Jara Cruz siga en el cargo. Una diferencia de 443 mil 488 “votos” menos que en 2022.”
“Sin embargo -reportó el mismo diario- la jornada estuvo plagada de irregularidades (al menos 491 incidentes) por la propaganda a favor del mandatario pese a la veda electoral, la quema de casillas, el “embarazo” de urnas y las denuncias por coacción del voto.”
No hacen falta dos dedos de frente para darse cuenta del estado en el que se encuentra Oaxaca hoy mismo. Es uno de los estados más empobrecidos del país y sigue en las mismas, o peor durante esta gestión gubernamental.
Por ejemplo: A 2025, ya en el gobierno del señor Jara, Oaxaca se mantuvo como una de las entidades con mayores índices de pobreza laboral (que aumentó 1.3 puntos porcentuales – 2025) y la informalidad creciente, lo que afecta a más del 80 por ciento de los trabajadores en el tercer trimestre de 2025.
Siguiendo con datos el INEGI, en 2024 el 51.6 por ciento de la población oaxaqueña se encontraba en pobreza multidimensional, posicionando a la entidad en tercer lugar nacional, solo detrás de Chiapas y Guerrero. Asimismo el INEGI reportó un aumento en el costo de la canasta alimentaria, lo que ha elevado las líneas de pobreza por ingresos en el estado. Para muchos miles de oaxaqueños es imposible adquirir esa canasta básica.
En 2025 INEGI-ENVIPE informaron de un incremento crítico en la percepción y prevalencia delictiva a lo largo del año en Oaxaca, con un aumento histórico del 60.5 por ciento en la tasa de víctimas de delitos. La inseguridad en el estado es cada día más grave. La percepción de inseguridad se incrementa en los meses recientes, así como los índices de impunidad.
En agosto de 2025, se criticó públicamente que el gobierno destinó más de 162 millones de pesos a la celebración de la Guelaguetza, de los cuales solo se recuperaron 57 millones. Pero eso sí, con muchos invitados de lujo: todo pagado. Se informó, además, sobre un pago superior a los 12 millones de pesos por el concierto del cantante Julión Álvarez, gasto cuestionado en el contexto de la situación precaria de los hospitales en el estado.
Se presume un gasto extremadamente elevado en propaganda para la mejora de imagen personal del gobernador. Sería muy bueno que la Contraloría Estatal y la Contraloría Superior de la Federación iniciaran un procedimiento de revisión de estos gastos, habida cuenta que por razones que sólo se conocen en gobierno, desaparecieron las instancias de transparencia presupuestal.
Tan sólo en enero de 2025, se presumió, también, que se invirtieron más de 736 mil pesos en un solo mes en Facebook, concentrado mayoritariamente en cuentas oficiales. Auditar estos posibles gastos también será indispensable.
El gobierno de Oaxaca sustituye su responsabilidad de gobierno y de desarrollo social y económico en gran medida gracias a las remesas millonarias que año con año se reciben del extranjero (4,878.65M-millones de dólares según el mismo Sistema Estatal de Información Económica -SEIE- de Oaxaca), porque oaxaqueños se tienen que ir a sufrir penurias en tierra ajena porque aquí el gobierno estatal no ha propiciado garantías ni de seguridad ni de sustentabilidad, ni de crecimiento económico ni laboral ni de oportunidades de desarrollo o garantías para hacer producir la tierra que en Oaxaca suele ser pródiga por sí misma pero con problemas agrarios irresueltos antes y ahora.
Desde hace tiempo se percibe en el ánimo de los oaxaqueños una seria gran falta de aceptación a su gobernador y a su equipo; a su trabajo, a su actitud frente a los grandes problemas oaxaqueños.
‘Se percibe abuso de poder, con un nepotismo que llena la cara de vergüenza de los oaxaqueños, con una inactividad e ingobernabilidad que hace que la vida de este estado, de por sí en condiciones de pobreza y abandono, lo siga siendo a pesar de las promesas reiteradas de campaña de que “ahora sí, Oaxaca va a despegar” o viviremos una “Primavera oaxaqueña”. Si, pero no…
Bastaba con hacer un recorrido por distintos municipios de la entidad y las casillas de votación estaban vacías, faltas de asistencia, abstención más que evidente, falta de voluntad por ser parte de un procedimiento que antemano se sabía cuál sería el resultado: “La voluntad de los Oaxaqueños decidió mi continuidad”.
¿Por qué gastar tantos recursos públicos en una campaña así, para luego un resultado manipulado? ¿Es verdad que quienes votaron por la continuidad quieren que Oaxaca continúe en la misma condición? ¿Por qué lo tendrían que hacer? ¿Por qué un gobernante se engaña a sí mismo?

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