
El gobierno de Cuba reconoció este lunes una profundización de la crisis económica y energética que atraviesa la isla, marcada por apagones prolongados, escasez de combustibles y dificultades para garantizar el abasto de alimentos y servicios básicos a la población.
De acuerdo con reportes oficiales y agencias internacionales, la situación se ha agravado en las últimas semanas debido a restricciones en el suministro de petróleo, lo que ha impactado directamente en la generación eléctrica y el funcionamiento de sectores estratégicos. Los cortes de energía se han vuelto frecuentes en varias provincias, afectando la actividad productiva y la vida cotidiana de millones de personas.
Ante este escenario, las autoridades cubanas han activado medidas de emergencia y reforzado su discurso sobre las presiones externas, particularmente las tensiones con Estados Unidos y el impacto de las sanciones económicas, a las que atribuyen buena parte del deterioro actual.
La crisis también ha generado reacciones en la región, luego de que algunos gobiernos, entre ellos México, anunciaran el envío de ayuda humanitaria, principalmente alimentos y suministros básicos, para atender las necesidades más urgentes de la población cubana.
Analistas advierten que la combinación de problemas estructurales, falta de divisas, caída en la producción energética y aislamiento financiero ha colocado a Cuba en una de las etapas más complejas de los últimos años, con riesgos de mayores tensiones sociales si no se estabiliza el suministro eléctrico y el acceso a bienes esenciales.
Mientras tanto, el gobierno cubano llamó a la población a la resistencia y a la unidad, en un contexto regional e internacional adverso, mientras busca apoyos diplomáticos y humanitarios para enfrentar una crisis que continúa profundizándose.

Sé el primero en comentar