BAPHOMET EN OAXACA

Moisés MOLINA*

Mucho hay que reconocerle a la Benemérita Universidad de Oaxaca la visión y la persistencia para traer a Oaxaca la cuarta edición de un congreso de talla mundial sobre teoría del derecho.

Traer del otro lado del mundo y desde el otro extremo de nuestro continente a Manuel Atienza, Paolo Comanducci, Daniel González Lagier, Juan Antonio García Amado, Roberto Gargarella y Rodolfo Luis Vigo no ha sido tarea sencilla.

Quizás nunca volvamos a tenerles juntos y tan cerca de nosotros.

¿Por qué es relevante este congreso? Se me ocurren varias razones.

  1. Porque todos ellos son los expertos en los temas de los que vienen no solamente a hablar, sino también a debatir. Son la fuente de la teoría jurídica contemporánea y vamos a beber de ellos.
  2. Todo lo que ellos nos vienen a decir y que se ha debatido en las universidades de Europa desde hace ya algún tiempo, apenas comienza a discutirse generalizadamente en las universidades de México.
  3. Es una inmejorable oportunidad para que en las universidades de Oaxaca rompamos con la inercia del pasado y actualicemos las discusiones que no puede seguir siendo en las aulas, las de los años 50’s y 60’s en México.
  4. Tendremos ya, los interesados en la teoría y la filosofía del derecho, un vínculo directo permanente para que este congreso, sus ponentes y sus ideas se queden en Oaxaca.
  5. Dejarán abierto el debate respecto de los poderes de los jueces para interpretar el derecho y solucionar sus casos, en estos tiempos en que los poderes judiciales de México se siguen transformando en su diseño y justificación.
  6. Nos ayudarán a definirnos como abogados que estamos a favor de que la ley se aplique al margen de consideraciones morales o abogados en pro de que, cuando la ley no diga nada, decidamos o argumentemos discrecionalmente con base en principios y valores.
  7. Hacen pedagogía guerrillera. Sin que dejen de primar los buenos argumentos, se valen de todo para convencer al público de sus posturas y de sus convicciones. Por eso los silexianos somos una nación guerrera, como los espartanos de la academia que peleamos incluso entre nosotros para -al final- abrazarnos.

 

No vienen los europeos ni los argentinos a cubrirse con ningún incienso. También vienen -sobre todo españoles e Italianos- a aprender y a ver como muchos de sus planteamientos teóricos hacen crisis en nuestras realidades del sur global.

Pero el conocimiento no tiene patria y tampoco se queda inmóvil. Para que sirva a las grandes transformaciones es preciso que circule y esté Congreso Sílex-BUO será una sucursal más de la reflexión teórica y filosófica de ese fenómeno ineludible para todos que se llama “derecho”.

Además será, este congreso, una oportunidad para convivir con personas que de otra manera solo estarían en nuestros estantes de libros.

No es un congreso donde los ponentes llegan por una puerta secreta, dan su conferencia y se van por donde entraron.

Los ponentes se quedan, se sientan entre el público, debaten encarnizadamente y sin cuartel entre ellos y con nosotros.

No son vacas sagradas. Son machos cabríos que vienen a blasfemar contra lo que la academia y el statu quo han tenido por sagrado.

*Magistrado Presidente de la Sala Constitucional del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca.

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