ONU Derechos Humanos advierte de las consecuencias económicas y ambientales de la guerra de Irán en todo el mundo

Irán, Israel y al menos una docena de países, principalmente en la región del Golfo, están inmersos en una crisis con potenciales consecuencias económicas y medioambientales a nivel global y con un coste en vidas humanas en la región, advirtió el Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

Desde la sede en Ginebra, Volker Türk, alertó sobre el rápido empeoramiento de la situación y exigió acciones inmediatas para “extinguir este incendio”. “Pero en lugar de ello solo vemos más retórica incendiaria y belicosa, más bombardeos, más destrucción, más muertes y una escalada que lo alimenta aún más”, afirmó Türk. 

Impacto global 

La tensión se intensificó hace una semana cuando Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque contra Irán, lo que desencadenó una respuesta por parte de Teherán.  

Desde entonces, los ataques directos, los bombardeos y el lanzamiento de misiles y drones se han multiplicado y atraviesan el espacio aéreo de numerosos países de la región, especialmente en el Golfo, lo que aumenta el temor a una escalada hacia un conflicto de mayor alcance. 

En palabras del alto comisionado, la crisis también está generando una peligrosa confusión sobre las normas internacionales. “Algunos han ridiculizado abiertamente los valores fundamentales de nuestra humanidad común”, lamentó. 

La situación en Líbano preocupa especialmente a la ONU.  Türk alertó de que el país se está convirtiendo en un punto crítico del conflicto tras los ataques del grupo armado Hezbolá contra Israel y la posterior respuesta militar israelí.  

Estos ataques están afectando a los ciudadanos del Líbano que reciben “órdenes de desplazamiento masivo que ya han obligado a cientos de miles de personas a huir de sus hogares”, alertó.  

Defensa del derecho internacional 

Ante la magnitud de la crisis, el alto comisionado instó a los Estados implicados a reducir de inmediato la tensión y abrir una vía hacia la paz. Y para ello pidió a la comunidad internacional que presione para frenar un conflicto de alto alcance.  

“Insto a los jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo a que se comprometan de manera inequívoca a defender el derecho internacional de los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y la propia Carta de las Naciones Unidas: no podemos permitir que se enciendan más polvorines”. 

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